CONTRADICCIONES FUNDAMENTALES
DE
LA IGLESIA CATÓLICA
(XIV)
Antonio García Ninet
Doctor en Filosofía
14. La absurda doctrina según la cual Jesús es tan hijo de Dios como yo, pero no más.
CRÍTICA: No es que la jerarquía católica lo quiera aceptar ni afirmar abiertamente, pero, según el argumento utilizado por los Evangelios para afirmar la filiación divina de Jesús, también yo sería el hijo de Dios en la misma o mayor medida en que considera que Jesús lo es. Así que es realmente extraña tanta admiración por que Jesús sea hijo de Dios mientras que nadie se admire de que también yo lo sea.
Pues, efectivamente, uno de los argumentos utilizados en los evangelios consiste en un análisis de la genealogía de Jesús, que comienza con José, que a continuación llega a la deducción de que José desciende de Adán, y que, teniendo en cuenta la aguda observación de que Adán es hijo de Dios, concluye en la evidente deducción lógica de que ¡Jesús es hijo de Dios!
Pero lo más curioso de este argumento es que es contradictorio con las interpretaciones de la jerarquía católica según las cuales Jesús no fue hijo de José, en cuanto fue engendrado en María –sin la petición de su consentimiento previo sino todo lo más una simple comunicación de lo que iba a sucederle- por el Espíritu Santo. Así que la jerarquía católica y los mismos evangelistas habrían tenido más fácil demostrar que Jesús era hijo de Dios si hubieran dicho que lo era porque el propio Dios lo había engendrado en María o porque María descendía de Adán y que Adán era hijo de Dios, pero, al considerarlo hijo de José, está negando la labor del Espíritu Santo.
Resulta por ello especialmente significativo de la confusión reinante en aquellos primeros tiempos del cristianismo respecto a si Jesús era o no hijo de Dios el hecho de que se recurriera al infantil argumento relacionado con su genealogía hasta llegar a Adán y a continuación a Dios. Tal argumento implicaría además que Jesús habría tenido un origen temporal, que se produjo en el momento en que fue engendrado, y no una eternidad como la del “Padre”. Por otra parte y como el machismo bíblico era tan radical, no se les ocurrió buscar los ascendientes de Jesús por vía materna sino sólo por la paterna, pero cometiendo la absurda contradicción de negar al mismo tiempo que José fuera el padre de Jesús. En efecto, la actitud de quienes escribieron los evangelios atribuidos a “Lucas” y a “Mateo” es incomprensible si se tiene en cuenta que poco después se contradicen con la mayor desconsideración hacia la inteligencia de los lectores cuando afirman que Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo, olvidando su anterior referencia a José como padre de Jesús.
Como ya se ha dicho, este argumento olvida la propia doctrina cristiana según la cual José no fue el padre de Jesús y, por ello, constituye una falsedad ingenua y ridícula, porque, a fin de llegar a la conclusión de la filiación divina de Jesús, se basa en la ascendencia de José, que se remonta hasta Adán, hijo de Dios, concluyendo por ello que Jesús es hijo de Dios.
Mediante tal argumentación, todos podríamos declararnos tan hijos de Dios como el propio Jesús, en cuanto todos seríamos descendientes de Adán. Y, por el contrario, la filiación divina de Jesús habría quedado sin demostrar al haberse basado en una filiación negada implícitamente por quienes afirmen la labor esencial del Espíritu Santo, entre ellos, la jerarquía de la organización católica, ya que, según ella, Jesús no fue hijo de José. Claro está que siempre podrían haber recurrido a María, como madre de Jesús y descendiente de Adán, hijo de Dios, para concluir que Jesús era también hijo de Dios, pero el machismo judío impidió que utilizasen este argumento, y, además, en tal caso habrían tenido que eliminar la historieta del Espíritu Santo.
viernes, 14 de noviembre de 2008
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