jueves, 6 de noviembre de 2008

CONTRADICCIONES FUNDAMENTALES
DE
LA IGLESIA CATÓLICA
(IX)

Antonio García Ninet
Doctor en Filosofía
9. La contradicción según la cual Jesús critica la acción de Dios cuando, en referencia a Judas, dice “más le valdría a ese hombre no haber nacido”, frase que implica la afirmación de que Dios obró mal al crear a Judas y que, en consecuencia, su bondad o su sabiduría no serían infinitas.
La doctrina tradicional católica acepta el valor del contenido de los evangelios en cuanto inspirados por el “Espíritu santo” y, en consecuencia, acepta que Jesús, refiriéndose a Judas, dijo “más le valdría a ese hombre no haber nacido” ( ); al mismo tiempo, dicha jerarquía considera que Dios, por ser perfecto, hace siempre lo mejor.
CRÍTICA: Por ello y en cuanto las palabras de Jesús referidas a Judas representan una negación de que Dios hubiera hecho lo mejor al haber programado y decidido que Judas naciera, nos encontramos con dos doctrinas contradictorias entre sí.
Además de esta contradicción, según la perspectiva que se adopte al analizar estas afirmaciones, puede extraerse algún otro absurdo:
En primer lugar, asumiendo que Jesús fuera Dios y asumiendo igualmente que Dios hiciera siempre lo mejor, las palabras de Jesús o bien carecerían de sentido en cuanto habría sido él mismo quien habría determinado que Judas naciera o bien demostrarían que su sabiduría no era infinita cuando creó a Judas. Ante estas alternativas parece que, si se tienen en cuenta los mismos textos evangélicos en los que se niega que Jesús fuera Dios –según se indican en este mismo estudio-, podría entenderse que el propio Jesús simplemente se equivocase al olvidarse de la infinita misericordia divina o que asumiese, como también asumen los evangelios, que la misericordia divina no era infinita, por lo que la frase referida a Judas estaría motivada por la convicción de que la acción de Judas no sería perdonada por Dios.
Y, en segundo lugar, esta afirmación de Jesús implicaría su desconocimiento de la omnipotencia divina, de la que proviene la predeterminación y la predestinación de los hombres, y según la cual el propio Dios habría programado la existencia de Judas con todo el conjunto de las acciones que había de realizar a lo largo de su vida, incluida la traición a Jesús y su propio suicidio. Por ello, si Jesús hubiera sido Dios, habría sido absurdo que dijera esa frase, pues habría sabido que había sido él mismo quien habría obrado mal al crear a Judas, lo cual habría estado en contradicción con su sabiduría y con su bondad infinita.
En cualquier caso, estas palabras, referidas a Judas, son tan absurdas como todas aquellas que hacen referencia al Infierno, en cuanto
a) son contradictorias con la idea de un Dios omnipotente, que rige y predetermina todas las cosas,
b) son contradictorias con la idea de un Dios a la vez omnisciente, es decir, que sabe de antemano todo lo que va a suceder y que, por lo tanto, podía haber evitado la existencia de aquel de quien Jesús dice “más le valiera no haber nacido”, y
c) son contradictorias con la idea de un Dios infinitamente misericordioso para quien no habría ofensa que no pudiera perdonar.
Además, el absurdo se hace mayor, si cabe, si se tiene en cuenta que la doctrina cristiana considera que Jesús se encarnó a fin de ofrecerse en sacrificio en la cruz para el perdón de los pecados, sacrificio que, aunque era otro absurdo en sí mismo -pues Dios por su amor y misericordia infinitas hubiera podido perdonar sin necesidad de sacrificio alguno-, se produjo mediante la colaboración de Judas, que a su manera fue un instrumento que sirvió para que Jesús llevase a término su supuesta y absurda inmolación.

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