La Jerarquía Católica miente cuando afirma
que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación
La Iglesia Católica: Crítica de sus doctrinas fundamentales (24)
Antonio García Ninet
Doctor en Filosofía y en Ciencias de la Educación
La Jerarquía Católica, con raras excepciones, afirma la doctrina según la cual fuera de la Iglesia Católica no hay salvación y que la Iglesia Católica es la única mediadora entre Dios y los hombres.
En cuanto el propio Jesús no fundó Iglesia o secta de ninguna clase pues fue Pablo Tarso el fundador de esta organización, quienes le sucedieron en la ocupación de los altos cargos y en la introducción de aquellas doctrinas que podían beneficiarles, traicionaron el espíritu de las enseñanzas de Jesús, quien dijo que no había venido a negar la ley sino a cumplirla, expresando de esa y de muchas otras maneras que él, como buen esenio, se consideraba un continuador del judaísmo y no lo negó para sustituirlo por una nueva religión, sino que criticó la actitud de los fariseos y de los saduceos por no vivir con autenticidad las doctrinas de la religión judía.
Por otra parte, incluso bajo el supuesto de que Jesús hubiera fundado una nueva religión, en ningún caso afirmó la absurda doctrina de que fuera de su Iglesia no hubiera salvación.
Se trataría de una doctrina absurda porque estaría negando el amor y la misericordia infinitas de Dios, en cuanto exigiera un requisito tan accidental como el de la pertenencia a una entidad tan ligada a un determinado tiempo y a un determinado espacio que cualquier habitante de la Tierra que no hubiese conocido nada acerca de la existencia habría quedado excluido de esa vida eterna con la que las jerarquías de la Iglesia Católica pretenden premiar a quienes sigan sus consignas, enviando al fuego eterno a quienes se mantengan al margen o lleguen a encontrar toda una serie de contradicciones en sus doctrinas que les impidan integrarse en esa organización si a la vez pretenden ser consecuentes con su conciencia.
Además, la jerarquía católica insulta a su mismo Dios al defender una doctrina tan contraria al supuesto amor y misericordia infinita de ese dios.
Por otra parte, es un absurdo antropomórfico considerar que la comunicación de un supuesto Dios con la humanidad tuviera que requerir de la existencia de un grupo privilegiado de personas –las de la Jerarquía Católica- tuviera que ejercer la labor de servir de puente para que Dios se comunique con el resto de sus hijos, como si no tuviera suficiente poder para ponerse en contacto con ellos de modo directo y sin necesidad de tales mediadores –o, mejor, de simples embaucadores-.
Sin embargo, los dirigentes de la secta católica tienen especial interés económico por mantener esa doctrina porque en caso contrario su medio de vida dejaría de tener justificación desde el momento en que “sus fieles” comprendieran que para relacionarse con Dios no era necesaria la mediación de tales “pontífices” sino que podían hacerlo por sí mismos y que para esa salvación eterna no era para nada imprescindible la mediación de esa organización tan teatral y tan alejada de esa esencia del mensaje de Jesús, relacionada con el amor y no con las riquezas, que constituyen el objetivo obsesivo de esa organización de cuervos siniestros.
domingo, 9 de marzo de 2008
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