sábado, 2 de febrero de 2008

Nuevas injerencias intolerables
de la Jerarquía Católica

Antonio García Ninet
Doctor en Filosofía y en Ciencias de la Educación

En su nota del día 30, los representantes de la jerarquía episcopal de la Secta católica preocupados por defender el producto de sus robos y por incrementarlo más cada día, presentó un comunicado en relación con las próximas elecciones a fin de orientar el voto de sus fieles a favor del PP.
Paso a continuación a comentar algunos de los párrafos de este comunicado:
(1) “Hablamos como pastores de la Iglesia que tienen la obligación y el derecho de orientar el discernimiento moral que es necesario hacer cuando se toman decisiones que han de contribuir al pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos y a la promoción del bien común”
-Dicen que hablan como “pastores de la Iglesia”, pero faltan al respeto a las demás iglesias y confesiones religiosas existentes en España en cuanto con la expresión utilizada sugieren que ellos son los representantes de la única y verdadera iglesia; además, al llamarse “pastores” están llamando “borregos” a sus “fieles, pues el concepto de pastor es complementario del concepto de rebaño. Y eso de considerarse “pastores” de un rebaño o de una piara, es muy digno mientras los rebaños estén formados por auténticos borregos o por auténticos cerdos, pero no parece muy adecuado si se pretende hacer referencia a seres humanos, que no son ni borregos ni cerdos.
-Dicen que “tienen la obligación y el derecho de orientar el discernimiento moral”, pero esa labor corresponde, si acaso, a quien pueda dar ejemplo de una vida auténticamente moral en el sentido de estar entregado a la búsqueda del bien colectivo y no a la de la rapiña, como ha sucedido y sigue sucediendo con esa organización mafiosa desde tiempos inmemoriales, que no tiene escrúpulos para obtener ilegalmente del Estado lo que no consigue obtener de “su rebaño”, que, por suerte, no es tan dócil como “sus pastores” quisieran.
-Y tienen el cinismo de hablar del “bien común”, cuando, a las puertas de “sus” (?) iglesias, son muchos los pobres que intentan refugiarse del frío y de la miseria cada noche, sin que esos “pastores” hagan nada por ayudarles, a pesar de sus confortables abadías y palacios, con innumerables espacios y habitaciones vacías.
(3) “Deseamos colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de nuestra sociedad, en la consolidación de la auténtica tolerancia y de la convivencia en el mutuo respeto, la libertad y la justicia, como fundamento imprescindible de la paz verdadera (n. 81)”.
-Hablan de respeto, libertad y justicia cuando su actitud a lo largo de la Historia ha sido siempre la de la arbitrariedad despótica más absoluta, la de la lucha contra la libertad mediante su Santa Inquisición, dedicada a asesinar a quien pretendiese ejercer la libertad de pensamiento, de expresión o de comportamiento, mientras ellos se enriquecían con los impuestos religiosos derivados de sus bulas y de sus permisos para cometer cualquier crimen a cambio de contribuir económicamente al engrandecimiento económico de su Secta.
-Matizan que “desean colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de nuestra sociedad”. Buena matización, porque lo que es “el enriquecimiento material” se lo reservan para ellos, como todo el mundo puede ver contemplando sus palacios y comprobando cómo, en estos momentos, incluso la entrada a diversas iglesias -supuestas “casas de Dios”-, construidas con el esfuerzo y la muerte de muchos de nuestros antepasados, ha dejado de ser gratuita. ¡Esas catedrales y esas iglesias siguen recibiendo la ayuda de nuestro dinero a través de los fondos del Estado para su conservación y restauración!, pero la entrada a ellas no es gratuita: ¡Parece que su “Dios” nos cobre por ir a visitarle! Pero la verdad es que la jerarquía de la Secta Católica es capaz de todo, incluso de poner impedimentos a la entrada a “la casa de Dios” para tener así otra fuente de enriquecimiento, además de ese 0,7 % de los impuestos que el Estado deja de ingresar para entregárselo a ellos “como impuesto revolucionario”.
-Matizan también sus expresiones cuando hablan de “auténtica tolerancia” y de “paz verdadera”. Deberían saber que una tolerancia, si no es “auténtica”, no es tolerancia. ¿Qué quieren decir cuando añaden lo de “auténtica”? Parece que todo lo que se diga y se haga de acuerdo con sus consignas es “tolerable”, mientras que, si el Estado permite que se diga o se haga algo que no está de acuerdo con sus consignas retrógradas, en tal caso su tolerancia será inauténtica y falsa.
Y lo mismo respecto a la “paz verdadera”: ¿qué pretenden decir con esa sandez? El concepto de verdadero o falso sólo es aplicable a los juicios y no a los conceptos: Los melones son siempre melones: Podrán estar verdes o poco dulces, pero seguirán siendo melones. Un melón falso no es un melón. Igualmente, si hablamos de mentirosos, ladrones y criminales no es necesario especificar que hablamos de mentirosos, ladrones y criminales verdaderos, aunque sí podríamos especificar si nos referimos a los que viven en palacios y visten sotana cuando les parece conveniente o si nos referimos a otra clase de mentirosos, ladrones y criminales. Hablar de un “mentiroso verdadero” podría conducirnos” justamente a la paradoja de Epiménides: El “mentiroso verdadero” podría ser aquél que nos dijera “sinceramente”: “Estoy mintiendo”, pero, al comunicarnos sinceramente que estaba mintiendo, ya no estaba mintiendo, por lo tanto estaba diciendo la verdad. Entonces surgiría un nuevo problema, si estaba diciendo la verdad y nos había dicho que estaba mintiendo, entonces es que realmente estaba mintiendo; en consecuencia estaba diciendo la verdad… Pues así es esa Secta: Especialista en mentir, especialista en presentarse con piel de cordero, cubriendo su cuerpo carroñero.
(5) “No se debe confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas. Al decir esto no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. Pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo (n. 55)”.
-Del mismo modo que en las enseñanzas de esta secta se encuentra lo que llaman “restricción mental”, que les permite mentir aparentando decir la verdad (“¿Has copiado el examen?” “No [“sólo nueve preguntas”]”), la jerarquía de esta secta pone en práctica la proverbial forma jesuitita de calumniar cuando escriben “No se debe confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas”, con lo cual, mediante el uso del impersonal “se”, siempre pueden decir: No afirmamos que el gobierno esté confundiendo la laicidad con la desvinculación moral, sólo decimos que no “se” debe confundir”. Así que, de ahora en adelante, siempre que queramos decirles algo a esa jerarquía -que, sin saber por qué (?), me recuerdan a los hijos de puta, mafiosos, ladrones y asesinos de la película El padrino-, a fin de que no puedan acusarnos de nada, tendremos que decirles: “No es por nada, pero no se debe robar ni asesinar al pueblo, no se debe violar a los niños, ni a sus cuerpos ni a sus mentes, no se debe chantajear a los políticos para conseguir suculentos privilegios, no se debe engañar a la gente presentándose como seres bondadosos cuando el anhelo más íntimo es el robarles hasta su alma –si la tuvieran-; no, eso no está bien…”
(5) A continuación continúan con sus cínicas y, en este caso, contradictorias declaraciones en cuanto indican: “Al decir esto no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. Pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo (n. 55)”.
- Dicen, por una parte, que no pretenden que los gobernantes se sometan a los criterios de “la moral católica”, pero que sí se sometan al de “la moral fundada en la recta razón”. ¿Admitirían ellos la existencia de diferencias entre la moral católica y la moral fundada en la recta razón? ¿Admitirían que la moral católica no se ajusta a la recta razón? ¿Admitirían que una moral fundada en la recta razón estaría en contradicción con la moral católica? Sí, mediante sus hipócritas “restricciones mentales”, pero no, si siguieran teniendo la fuerza política que tuvieron hasta el siglo XVIII o incluso el XIX y la institución sanguinaria de su “Santa Inquisición”. ¿Qué quieren decir entonces? Pues sencillamente que sólo aceptan la moral católica… o la moral católica, que sería la única que, según ellos, se ajustaría a la recta razón.
(5) “…y en la experiencia histórica de cada pueblo (n. 55)”.
-¿A qué viene eso de la experiencia histórica de cada pueblo? Pues sencillamente al hecho de que saben que, como “España fue la reserva espiritual de occidente”, es decir, como España fue el gendarme de su secta en los tiempos de Carlos I, de Felipe II… y de Francisco Franco”, debe seguir siendo la sierva de dicha Secta por los siglos de los siglos, amen. ¿Dirían lo mismo de la moral, de las costumbres y de las religiones de los pueblos de América, sometidos por el imperio español y obligados, bajo pena de muerte, a convertirse a la religión católica? ¿Deberían los descendientes de aquellos antiguos pobladores de América seguir la moral, relacionada con su propia experiencia histórica anterior a la esclavización y a los asesinatos de los conquistadores y “misioneros”?
-¡Que tendrá que ver la “experiencia histórica” con la “recta razón” o con la “moral católica”! La experiencia histórica puede tener mucho que ver con la Santa Inquisición o con los linchamientos o con las matanzas y con expulsión del pueblo judío, o con diversas barbaridades ancestrales, pero no parece que tenga mucho que ver con “la recta razón”. ¿A esa experiencia histórica deben someterse los gobernantes?
(6) Es preciso afrontar - señala el Papa - con determinación y claridad de propósitos, el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural…
-De nuevo esta Secta comete una falta de respeto a nuestro país y a sus instituciones, que desde su soberanía aprobaron una ley que permitía el aborto, pero que a nadie obligaba, inmiscuyéndose en nuestros asuntos internos y pretendiendo imponernos su propia visión de lo que sean o no “valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano”, palabras altisonantes que sólo expresan su propia incapacidad para demostrar nada de lo que afirman y nada de lo que ni ellos mismos creen ni creían cuando se dedicaban a emparedar a niños recién nacidos, fruto de sus relaciones sexuales con monjas de infinidad de conventos.
Por lo que se refiere al aborto, esta Secta acepta que ni un óvulo ni un espermatozoide son por separado un ser humano, pero que basta que se fusionen para que de pronto, ¡oh milagro!, constituyan un ser humano –“desde el mismo momento de su concepción”, dirían ellos-. Pero, en contra de sus planteamientos supersticiosos, en el momento de la unión de las células sexuales, a través de un microscopio lo único que se observa es la formación de una célula única que a continuación comienza a multiplicarse, formando dos, cuatro, ocho… pero nada semejante a un ser humano más de lo que pueda parecerse a otro ser vivo en fase de formación, hasta que pasado determinado tiempo puede hablarse de un ser que comienza a parecerse a lo que más adelante podrá ser un niño, si el embarazo prosigue. Pero del mismo modo que nadie se escandaliza de que las mujeres “dejen morir” cada óvulo en lugar de prolongar su vida mediante un embarazo y del mismo modo que un hombre no se dedica a follar continuamente para salvar la vida de miles de millones de espermatozoides, igualmente sucede con las primeras semanas posteriores a la fecundación.
La jerarquía de la Secta Católica dice que en ese momento Dios ha creado para ellos un “alma inmortal” y que, por eso, ese embrión, aunque sólo esté formado por la unión de dos células es “sagrado”. Pero, ¿cómo se atreven a afirmar que Dios existe, cuando se trata de un concepto contradictorio?, ¿cómo se atreven a afirmar que, en el caso de que Dios existiera, habría creado eso que ellos afirman sin base científica de ninguna clase?
Nos encontramos en el terreno de creencias indemostrables y, en muchas ocasiones, ante doctrinas contradictorias que la sociedad permite. Pero lo que es el colmo es que quienes viven inventando mitos, mentiras y contradicciones pretendan no sólo tener libertad para inventarlas sino que encima pretendan que nuestra sociedad viva sometiéndose a ellas.
Además y hablando muy seriamente, tampoco debería preocuparles tanto el aborto desde la hipótesis imposible de que su teoría fuera cierta, a no ser que sólo creyesen en esta vida y no en la vida eterna, pues, desde que han cerrado el Limbo, todos los seres humanos van sólo al Cielo, al Purgatorio o al Infierno. Pero, en el caso de estos embriones, que ellos afirman que son seres humanos, ¿adónde iban a ir sino al Cielo? ¿Acaso no se les estaría haciendo un mal dejándoles vivir y poniendo en riesgo su eterna salvación al exponerles al peligro representado por los enemigos del alma –el demonio, el mundo y la carne- que se encontrarían en “este valle de lágrimas”? ¿No se les haría un favor enviándolos al Cielo sin que tuvieran que atravesar los peligros irreparables para su vida futura, procedentes de en esta vida terrenal, con “el demonio, el mundo y la carne”?
- A continuación, precisamente por esas mismas creencias dogmáticas rechazan el derecho a la eutanasia, como si alguien fuera a obligarles a aceptarla para sí mismos. De nuevo se inmiscuyen en nuestros asuntos internos y en nuestra legislación proveniente de la soberanía popular. Nos niegan el derecho a disponer de la propia vida para darle fin cuando lo consideremos conveniente, defendiendo ellos que nuestra obligación es la de soportar la vida y el sufrimiento hasta que la muerte nos separe, sin admitir nuestro derecho a liberarnos de ella y de ese sufrimiento cuando su valor haya desaparecido para nosotros y se haya convertido en un simple dolor que nos va privando de nuestra humanidad para convertirnos en simples despojos sufrientes.
-¿De dónde sacan estos señores la tesis gratuita de que exista una “naturaleza humana” y que dicha naturaleza deba ser un criterio moral? Una estupidez semejante no se la creen ni ellos, pues ninguna naturaleza tiene el carácter de “sagrada” y mucho menos en el sentido de considerar que haya que asumir la absurda obligación de aguantar los sufrimientos que acompañan al hombre durante los momentos de agonía que preceden a la muerte.
Frente a esa postura retrógrada, hay que celebrar que el progreso de la ciencia nos haya dado medios para aliviar tales sufrimientos y que, del mismo modo que se critica la actitud de la secta de los Testigos de Jehová por no admitir las transfusiones de sangre, hay que entender que la actitud de la jerarquía Católica, en su rechazo de esos progresos científicos que nos permiten elegir el momento de nuestra muerte, es igual de absurda, en cuanto del mismo modo que luchamos contra las enfermedades, incluso con transfusiones de sangre, el mismo derecho tenemos a decidir sobre nuestra propia vida, considerando que su calidad y sentido puede llegar a perderse cuando los sufrimientos físicos y psíquicos alcancen tales proporciones que su continuidad sólo signifique la prolongación de un sufrimiento absurdo.
Son innumerables los casos de personas que, antes de morir agonizan durante semanas de modo absurdo e insoportable, de forma que, aunque los fármacos que se le suministren en tales casos puedan adelantar su muerte, lo auténticamente inhumano es obligarle a que sigan sufriendo mientras Dios así lo quiera. Si incluso con los caballos, con los perros y con otros animales se tiene la compasión de aplicarles la eutanasia para evitarles un sufrimiento innecesario, ¿qué argumento sensato podría encontrarse para prohibir la eutanasia –la “buena muerte”- a una persona que está padeciendo un cáncer terminal en medio de horribles sufrimientos? Del mismo modo que nadie discute el uso de medicinas y de analgésicos, para mejorar nuestra calidad de vida, igualmente tenemos derecho a decidir acerca del cese de la propia vida en todo momento y, de manera especial, cuando esa calidad de vida se ha perdido por completo convirtiéndose en simple resistencia al sufrimiento que finalmente nos vence a todos.
(6)…y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social” (n. 56). La legislación debe proteger al matrimonio, empezando por reconocerlo en su ser propio y específico (n. 41).
Y siguen con sus mentiras y con sus monsergas estúpidas, con las que atentan descaradamente contra nuestro ordenamiento constitucional, contra el poder legislativo y contra la libertad de cada persona para vivir como mejor le apetezca mientras no atente contra la libertad de los demás.
¿Cómo se atreven a pedir que los gobernantes actúen como dictadores que impongan a sus esclavos cómo deben vivir, con quién sí y con quién no? ¿Por qué no se dedican a organizar su propio estado de acuerdo con principios democráticos? ¿Por qué siguen viviendo en la Edad Media, dándose a sí mismos de modo ridículo el título de “príncipes de la Iglesia” y funcionando como una mafia en la que sólo los obispos tienen voz y voto a la hora de elegir a su jefe? ¿Por qué el resto de sus miembros ni pincha ni corta, sino que tienen que permanecer sumisos ante cualquier orden que reciban desde lo alto… del Vaticano?
Como eso de la democracia no les interesa para nada, no saben lo que es el respeto a esa democracia y, por eso, con Franco vivían infinitamente mejor.
(7) Dicen a continuación que “no es justo […] tratar de construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna…”
-Frente a tal afirmación tan estúpida lo que hay que responder es que lo que no es justo es pretender imponernos sus irracionales doctrinas en las que –insisto- ni ellos mismos creen, ni es justo permitir sus constantes interferencias y su atrevimiento para venir a decirnos qué es justo y qué no es justo.
Lo justo es actuar de acuerdos con las leyes democráticas y no de acuerdo con los intereses económicos del Vaticano y de sus agentes.
Lo que no es justo es la constante intromisión de esta banda de cuervos en nuestra sociedad. La estrategia de esta mafia consiste en adoctrinar a los niños de corta edad, cuando son incapaces de razonar de forma segura y correcta, haciéndoles asumir, como dogmas de fe (?), teorías y doctrinas absurdas que nadie ni ellos mismos entienden, cuando el único dogma que, si acaso, debería adoptarse es el de que no hay dogmas. De este modo, una vez los niños han crecido, los habrán convertido en marionetas adultas que se comportarán como “nuevos fieles” que seguirán sus consignas y les ayudarán desde sus puestos de trabajo, con sus “limosnas” y con su apoyo para que desde el Estado les mantengan los injustos privilegios que ellos exijan por su labor “tan desinteresada” por la sociedad. Para ellos, lo de menos es el contenido de las doctrinas; lo importante es tener esa herramienta para poder lanzarla contra todo gobierno que pretenda rebajar o anular los privilegios de que gozan y han gozado desde hace ya demasiados siglos. Esta mafia sólo cree en sus intereses económicos, que son lo que de verdad les importa.
Por ello, no sólo es perfectamente justo legislar sin hacer referencia a religión alguna sino que lo auténticamente injusto sería lo contrario, desde el momento en que los ciudadanos o sus representantes establecen un marco de libertades a partir del cual cada uno puede vivir sin que los demás interfieran en su ámbito privado en el que tiene derecho a construir todas las fantasías que le plazcan. Pero afirmar que no es justo “tratar de construir una sociedad sin referencias religiosas” eso es una majadería estúpida y un atentado fascista contra nuestra democracia y nuestro derecho a la libertad de pensamiento.
¿Acaso los ateos exigimos que se encarcele a todo el que tenga creencias religiosas? Lo que nos parece justo es que exista libertad para pensar y para exponer lo que se piensa, tal como señala nuestra Constitución. Y lo que sería una injusticia es tratar de imponer a toda la sociedad la forma de pensar de un grupo determinado, tanto si fuera mayoritario como si fuera minoritario, pero la jerarquía fascista de la Secta Católica se considera con derecho a imponer a la sociedad española sus propias estupideces a las que llaman “misterios” a fin de enmascarar su carácter absurdo.
Además, del mismo modo que los españoles no exigimos a la jerarquía vaticana que establezca de una puñetera vez un sistema democrático en su territorio, ni que reconozca de una puñetera vez que Dios no existe y que el cuento de Dios es sólo una estrategia para sacar el dinero a los incautos, por los siglos de los siglos, también ella debería aceptar nuestra soberanía para vivir de acuerdo con nuestras leyes sin inmiscuirse para nada en ellas, del mismo modo que tampoco lo hace ni Francia ni Alemania ni ningún otro país, cuya interferencia en estos asuntos habría provocado una crisis en nuestras relaciones. ¿Cómo se puede consentir que estos buitres actúen de ese modo sin que se tomen las medidas fiscales y judiciales correspondientes, cuando sabemos que esta gente sólo se mueve desde sus intereses como agentes del vaticano y no como ciudadanos de España? No entiendo cómo es posible que la fiscalía del Estado no los denuncie para que sean juzgados y, en su caso, encarcelados o expulsados de nuestro país.
(7) “no es justo […] tratar de construir artificialmente una sociedad […] exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna…”.
- Pues claro que terrena. No pretenderá esta banda de atracadores que nos ocupemos de los espacios interestelares. ¿Qué quieren decir con esa expresión? Desde el momento en que dicen que “no es justo construir una sociedad exclusivamente terrena” desvarían por completo, a no ser que quieran introducir en nuestra sociedad a toda esa serie de supuestos seres incorpóreos, que luego pidan para ellos el derecho al voto y que a continuación los obispos pretendan votar por delegación de los ángeles de la guarda y demás espíritus puros.
(7) “no es justo […] tratar de construir artificialmente una sociedad […] sin culto a Dios…”.
¿Saben de qué hablan cuando utilizan la expresión “culto a Dios”. La palabra “culto” proviene del latín “cultum”, de donde proviene, por ejemplo, “cultivar”. Yo entiendo el cultivo de patatas o de melones, pero no sabía que los dioses se cultivasen. Quizá podría venirnos bien cultivar unos cuantos para ayudarnos en las tareas del hogar.
Su antropomorfismo prehistórico se agudiza de manera peligrosa cuando hablan de ese “culto a Dios” que nadie sabe en qué consiste ni para qué sirve. Pues, suponiendo que ese “Dios” existiera, ¿qué le tenía que importar que la gente fuera a una casa a “adorarle” y a decirle lo guapo y lo bueno que era? ¿Acaso ese “Dios” iba a ser más feliz como consecuencia de la “satisfacción” que obtuviera del “culto” de los hombres? ¿No se dan cuenta de que eso sería un insulto a ese “Dios”? La felicidad de un Dios que se precie no puede depender de que los hombres lo adoren o le rindan culto. Además, ese Dios no merece los respetos de nadie cuando, según nos cuenta la Biblia, nos enviará a casi todos al infierno, pues “muchos son los llamados y pocos los escogidos”, y, como dice Tomás de Aquino, de antemano ya determinó en sus planes eternos a quiénes salvaría ya a quiénes condenaría, y además, actuó de un modo muy salvaje cuando, después de crear el mundo, expulsó del Paraíso a Adán y a Eva por una trampa que él mismo les había puesto, y luego hizo morir a casi toda la humanidad y a casi todo bicho viviente con un diluvio. ¡Vaya Dios! ¡Muy simpático él! ¡Y muy digno de “culto”!
(7) “no es justo […] tratar de construir artificialmente una sociedad […] sin […] aspiración ninguna a la vida eterna…”.
¿Podrían decirnos estos piraos como se aspira a la vida eterna? Yo sé que hay gente que esnifa coca y muchas otras cochinadas, pero eso de “aspirar a la vida eterna” me parece muy raro. Creo que, más que referirse a un determinado producto alucinante, se refiere a una determinada forma de aspirar. Pero la verdad es que no sé que tendrá que ver el aspirar a la vida eterna con unas elecciones al gobierno de España. Además, no sé de ningún partido que pretenda tampoco premiarnos con la vida eterna, promesa que, por otra parte, podría hacerse con fines electorales, pero sin intención ni posibilidades de cumplirla.
Es verdad que los médicos están trabajando mucho por la prolongación de la vida humana y que en ese sentido nos acercamos un poquito a esa vida eterna, pero tampoco hay que exagerar, que aquí no cabríamos. Está bien que los gobiernos aumenten el presupuesto a la investigación, pero que ningún candidato a presidente pretenda engañarnos con promesas como la de “la vida eterna”, que eso no cuela, aunque lleve el aval de esa chusma clerical.

(7) “En ese sentido parece que apuntan, entre otras cosas, las dificultades crecientes para incorporar el estudio libre de la religión católica en los currículos de la escuela pública”
Esto ya no hay quien lo aguante. ¡¿De qué se queja la gentuza esta?! De lo que si hay que quejarse es de que a estas alturas todavía se les permita el adoctrinamiento religioso contra los niños. Es una actitud muy cobarde y peor que la de cualquier pederasta –que también se encuentran en sus filas en abundancia- la de machacar las mentes infantiles con la serie de estupideces y contradicciones que les impone ese clan de buitres bajo la amenaza del Infierno.
(7) “…así como el programa de la nueva asignatura, de carácter obligatorio, denominada “Educación para la ciudadanía” (n.18), que lesiona el derecho de los padres - y de la escuela en colaboración con ellos - a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales.”
Estos cretinos, con sus doctrinas tan demenciales sobre el infierno o sobre el pecado original o sobre la predestinación de cada uno, pretenden además seguir legislando en nuestra nación como en los tiempos de Franco, sin respetar para nada el derecho de nuestro pueblo a legislar desde su propia soberanía. ¿Qué se han creído? ¿Hasta cuándo abusarán de nuestra paciencia? ¡Esto es intolerable! ¡Habría que expulsarlos a todos fuera de nuestro país! O, ya que los tenemos dentro, ¡aprovechar la situación para juzgarlos y condenarlos a trabajar, que es lo que no han hecho en su puta vida!
Y, encima de que hasta ahora han gozado del injusto, absurdo y vergonzoso privilegio de castrar las mentes de nuestros niños y de nuestros jóvenes, se atreven a criticar la asignatura “Educación para la ciudadanía”, que es una enseñanza fundamental y elemental de los valores humanos, reconocidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución Española, imprescindibles para una convivencia respetuosa y tolerante. Y ¡tienen el descaro de criticar que se imparta dicha asignatura de modo obligatorio! Pues sí, me parece un acierto que se enseñe de modo obligatorio, de modo tan obligatorio como la enseñanza de que hay que abstenerse de matar -incluso aunque se trate de esa clase de buitres-, de violar a niños -a pesar de lo que muchos de ellos hacen-, de robar -a pesar de los incalculables tesoros que de forma extrañamente milagrosa (?) se encuentran (?) en el Vaticano y en tantos palacios arzobispales-, y de mentir -a pesar de la frialdad y el cinismo con que ellos saben hacerlo-.
¿Por qué critican la nueva asignatura? Porque con una asignatura así es más difícil que ellos puedan realizar con éxito su labor de proselitismo y adoctrinamiento irracional desde el momento en que los niños aprendan que existen otras formas de pensar muy distintas a las de ellos, desde el momento en que descubran que es una falsedad y una barbaridad afirmar que los niños nacen en pecado, y tratar de infundir una doctrina semejante en las mentes de los niños, en cuanto sólo contribuye a traumatizar su mente con la “conciencia del pecado”, y desde el momento en que los niños comprendan que la razón no debe subordinarse a imposición de ninguna clase y que la fe no es otra cosa que una sugestión miserable impuesta por ellos con la amenaza del Infierno en el caso de que no sea aceptada.
Decir que la asignatura “Educación para la ciudadanía” “lesiona los derechos de los padres a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales” es una estupidez tan venenosa como decir que enseñar a los niños que 2 + 2 = 4 lesiona su derecho a pensar en libertad. Y el ejemplo no es exagerado de ningún modo teniendo en cuenta que la enseñanza de la “Educación para la ciudadanía” tiene carácter expositivo y descriptivo, y no impositivo.
Tienen además el inmenso descaro de preocuparse ahora por los derechos de los padres cuando en los tiempos de Franco no se preocuparon para nada ni de los derechos humanos ni de defender los derechos de padres y de hijos, renunciando a la enseñanza obligatoria de la “Religión Católica”, asignatura que se impartía con carácter obligatorio desde la primaria hasta la universitaria, pasando por la secundaria.
(8) Lo que ya es el colmo es que ahora hablen del terrorismo y del diálogo con los terroristas mostrándose escandalizados a pesar de que hace sólo unos años uno de esos jerarcas sin escrúpulos intervino junto al gobierno de un ex-presidente, de cuyo nombre no quiero acordarme, para dialogar con la banda terrorista ETA; y hace sólo unos años el obispo Setién defendía a los terroristas mucho más que a sus víctimas.
De hecho esta gentuza es capaz incluso de vulnerar sus propios principios y doctrinas teóricas con tal de sacar tajada económica: Según los evangelios, los fariseos criticaban a Jesús porque hablaba con gente de mala reputación. Y ahora estos nuevos fariseos hacen lo mismo con aquellos que pretenden lograr la paz para España, pero sólo cuando los que han dialogado no han sido los que ellos consideran más afines a sus intereses económicos, que no a sus doctrinas.
En conclusión, habría que enjuiciar y, posiblemente, encarcelar a la jerarquía de de esta Secta por sus constantes intromisiones en los asuntos internos de nuestro país, o, en el mejor de los casos, desterrarlos a perpetuidad por su reincidencia y por sus calumnias y latrocinios.

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