¡Oh, misterio sagrado!:
Jesús fue y no fue hijo de José
La secta católica: Crítica de sus doctrinas fundamentales (XI)
Antonio García Ninet
Doctor en Filosofía y en Ciencias de la Educación
He aquí otro ejemplo de contradicción, de ésas a las que la Secta Católica llama “misterio”.
Dice el evangelio de Mateo que Jesús era hijo de Dios porque, tras analizar su ascendencia de manera exhaustiva, se pudo concluir en que ésta, comenzando por José, el esposo de María, se remontaba hasta Abraham. Sin embargo, el argumento no es concluyente en cuanto no señala la relación de familia entre Abraham y Dios. Parece que esta hipótesis la da por resuelta y que por ello concluye en que ¡Jesús era hijo de Dios! Es decir, que Jesús era hijo de Dios porque era hijo de José. Así lo dice efectivamente este evangelio, que tras enumerar a toda una serie de descendientes de Abraham, finalmente dice: “Y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Mesías” (1, 16). Lo curioso del caso es que, después de haber utilizado a José para demostrar que Jesús era hijo de Dios, casi a continuación diga que María “había concebido por la acción del Espíritu Santo” (1, 18). Así que, si lo que quería el apóstol -o quien escribiera este relato- era demostrar que Jesús era hijo de Dios, podía haberse ahorrado esta contradicción de afirmar primero y de negar después que Jesús fuera hijo de José, quedándose con uno sólo de los argumentos: Que era hijo de Dios porque su ascendencia se remontaba hasta Abraham y éste descendía de Dios o que era hijo de María que había concebido “por la acción del Espíritu Santo”. Pero lo que no resulta nada serio es afirmar primero que Jesús era hijo de José para luego decir María había quedado embarazada antes de conocer a José.
El evangelio de Lucas incurre en la misma contradicción que hay en el de Mateo en cuanto, por una parte, afirma que Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo y por otra lo trata como si fuera hijo de José.
En efecto, por lo que se refiere a la primera tesis, el ángel Gabriel le dice a María que concebirá a un hijo y ella le responde: "¿Cómo será esto, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?"
Y entonces Gabriel le dice: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va a nacer será santo y se llamará Hijo de Dios".
Pero, por otra parte, el evangelista dice que Jesús “en opinión de la gente era hijo de José” y a continuación enumera su ascendencia para remontarse en esta ocasión hasta el mismo Adán, que era hijo de Dios, por lo que Jesús también lo era. En efecto, poco después se dice: “en opinicón de la gente, [Jesús] era hijo de José. Estos eran sus ascendientes: Helí, Matat, Leví […] Set, Adán, y Dios (Lucas, 3, 23-38). Y, ¡oh, misterio!, ninguno de los diez ascendientes más próximos a José coincide con los de la lista que aparece en el evangelio de Mateo.
El evangelio de Marcos no dice nada relacionado con el nacimiento ni con la ascendencia de Jesús; simplemente afirma que era “Hijo de Dios” (1, 1) y el evangelio de Juan tampoco dice nada acerca de los orígenes de Jesús.
Parece que Mateo y Lucas estaban tan interesados en demostrar que Jesús era el Hijo de Dios que, con tal de acumular pruebas, no les importó contradecirse afirmando la paternidad de José, cuando quisieron utilizar el argumento basado en su ascendencia, y negando tal paternidad, cuando quisieron utilizar el argumento de que Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo.
Por otra parte, la prueba basada en la ascendencia de Jesús resulta extremadamente machista en cuanto ni a Mateo ni a Lucas se les ocurrió buscar los ascendientes de Jesús por la vía materna sino sólo por la paterna. ¿Pero qué importancia podía tener esa línea paterna si José no hubiera sido el padre de Jesús? Además, si lo hubiera sido y si para considerarlo hijo de Dios había que remontarse hasta Adán, como hace Lucas, en tal caso nos encontraríamos ante una estúpida redundancia, en cuanto si la Biblia considera que todos descendemos de Adán, 1) sería innecesario buscar ninguna línea de ascendientes para llegar hasta Adán; 2) todos seríamos Hijos de Dios en el mismo sentido que el propio Jesús, en cuanto todos fueramos descendientes de Adán, aunque desconciéramos la línea ascendente que nos llevase hasta él, y 3) los judíos podrían tener razón en calcular que el mundo fue creado hace 5.768 años -y todavía sería demasiado tiempo- y, por ello, sería lógico y coherente con sus planteamientos que negasen el evolucionismo. Así que una de dos: O bien la teoría del evolucionismo es falsa o bien son falsos los evangelios de Mateo y de Lucas cuando consideran que el mundo sólo tendría un pasado de no llega a 6.000 años. Así que quienes consideremos que la teoría evolucionista es falsa es verdadera, tendremos que negar el valor de estos evangelios y quienes consideren que estos evangelios son verdaderos, tendrán que negar el valor de la teoría evolucista. Pero todo esto, en cuanto se acepte el valor del principio de contradicción.
Pero, por desgracia, lo más asombroso del caso no son las contradicciones tan patentes aquí mostradas, que todo el mundo podría comprobar con sus propios ojos. Lo más asombroso y lo más triste es esa actitud de los ciegos que lo son no por otra causa sino por la de que no quieren ver o porque no les importan las mentiras que les cuenten, con tal de que, por el motivo que sea, les resulten agradables.
sábado, 2 de febrero de 2008
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