La Jerarquía Católica se ha servido de su supuesto “objetivo celestial” para luchar por un “objetivo terrenal” centrado en el poder y las riquezas, y valiéndose de instituciones
como la Inquisición y de su complicidad
con los tiranos de todos los tiempos
La Iglesia Católica: Crítica de sus doctrinas fundamentales (31)
Antonio García Ninet
Doctor en Filosofía y en Ciencias de la Educación
A lo largo de la Historia, la Jerarquía Católica y en especial el “Papa”, como autoridad suprema, ha mantenido una actitud opresora contra las libertades individuales a fin de adquirir y acrecentar sus beneficios económicos y su poder político. Tal actitud quedó especialmente reflejada en instituciones como su “Santa Inquisición”, en su alianza con la monarquía y con la nobleza desde la Edad Media hasta la Revolución Francesa de 1789, y en su constante confabulación sin escrúpulos con los gobiernos opresores de cualquier signo que le permitiesen gozar de libertad para adoctrinar al pueblo, desde una constante actitud opresora en contra de sus libertades, y del chantaje o de la confabulación con el poder político.
La institución de la “Santa Inquisición”, tan cruelmente opresora por lo que se refiere al respeto de la vida humana y de valores como los de la libertad de pensamiento y de expresión, fue utilizada por la jerarquía católica para mantener su poder sobre quienes podían atacar sus doctrinas mediante la luz del libre pensamiento racional, contribuyendo así a la pérdida de su poder político y económico. Los tiempos en los que la Jerarquía Católica ha tenido mayor poder político han sido a la vez los más escandalosos y sanguinarios en el funcionamiento de esta institución, mediante la que cometieron innumerables asesinatos para mantener su poder y su riqueza a costa de la libertad y de la vida de un incalculable número de personas.
A lo largo de la Edad Media y hasta ya entrado el siglo XIX, la Inquisición fue el brazo ejecutor de la Iglesia Católica al que se sometieron muchas monarquías europeas, colaborando con la Iglesia Católica en su labor opresora en contra de la vida y de la libertad de los pueblos.
Complementariamente, en los últimos siglos la Jerarquía Católica ha sido cómplice constante de los poderes económicos y políticos del capitalismo y de la mayor parte de las dictaduras del planeta, sin otras excepciones que las de los países con dictaduras contrarias a la religión.
Esta actitud de la Jerarquía católica no se corresponde para nada con lo que se dice que fue el mensaje de Jesús, el teórico fundador del Cristianismo, quien –según los Evangelios- defendió a los pobres y advirtió a los ricos de que muy difícilmente entrarían en el reino de los cielos. Sin embargo, a la Jerarquía Católica, le ha interesado infinitamente más la compañía de los ricos, de quienes ha recibido una gran parte de su riqueza a cambio de una parcela de Cielo, que la relación con los pobres, que sólo son una carga nada rentable a no ser por tratarse de su coartada para referirse a su misión. La relación de la Jerarquía Católica con las clases privilegiadas comenzó en el siglo IV y adquirió rápidamente una importancia extraordinaria que con altibajos sigue conservando en la actualidad. Pero esa relación representa desde luego una clara muestra de cuáles son los auténticos intereses de dicha jerarquía, que para nada se relacionan con la “salvación” (?) de nadie sino sólo con el enriquecimiento de sus dirigentes.
La cínica actitud de la Jerarquía católica es todavía más sangrante cuando en los últimos tiempos observamos no sólo su relación con los poderosos sino también su condena a quienes —como los “Teólogos de la Liberación”- han tratado de adoptar una postura más activa en defensa de los pobres y de los oprimidos. Pero es evidente que, si a la Jerarquía Católica le interesa conseguir más poder y más riquezas de las que tiene, no puede dedicarse mediante sus críticas a morder la mano de los ricos y de los poderosos, que son quienes le otorgan sus privilegios. Por eso tiene que llamar al orden a quienes, como los “Teólogos de la Liberación”, se desvían de su política avariciosa y sin escrúpulos, y adoptan la actitud de defender al pobre frente al rico, como si hubiesen olvidado en qué organización están ubicados.
martes, 8 de abril de 2008
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